lunes, 18 de enero de 2016

Yannick Rodríguez: “A Tabaré le agarré un cariño tremendo”


Un poco halcón y un poco indio. Yannick Marley Rodríguez empezó a jugar de casualidad al básquetbol, fue descubierto por quien era en su momento entrenador de Xalapa, y se destacó a tal punto a nivel universitario que desde el Uruguay le pusieron el ojo y pudo jugar como ficha nacional. El pivot recibió a Opinar en su casa y le brindó una charla a fondo para conocer un poco más la historia de este mexicano-uruguayo que nació para estar ligado a la pelota naranja.


-¿En qué se parecen Veracruz y Montevideo?

Son bastante similares. Las dos ciudades tienen playas, eso sí, el clima cambia tremendamente. El invierno lo sufrí bastante. Nunca había entrenado con campera, lo hice por primera vez.

-¿Cómo se dio el acercamiento a la Liga Uruguaya?

Fue por intermedio de mi tío Orlaín Rodríguez y Quique –un contratista–, quien maneja algunos contactos aquí. Estaba en Caballeros, cumpliendo el segundo año de contrato, y me consultaron si estaba interesado en venir e inicialmente no sabía. Luego consulté los tiempos y acepté la oferta, que gracias a Dios se terminó confirmando.

-Además de un fin deportivo, ¿su llegada le sirvió para acercarse más a las raíces de su familia?

Obviamente, igual estoy muy acostumbrado en mi casa. Los domingos es muy común ver a mi padre escuchar al “Canario” Luna y Tabaré Cardozo, tomando mate. Acá en Montevideo pude descubrir otras cosas como hacer feria los domingos y convivir mucho rato en alguna salida con los chicos del equipo, así que fue una de las mejores experiencias.

-¿Le llamó la atención el nivel del campeonato?

Sinceramente no esperaba que fuese tan fuerte. Y debo reconocer que los jugadores nacionales son muy buenos y se nota por el trabajo en las formativas. En México no se observan entrenamientos tan duros, aplicando detalladamente los fundamentos, y a los chicos poniéndole tanto empeño. Fijate una cosa. Yo a los 15 años era un monstruo de dos metros y empecé a tener mejores rendimientos en mi época universitaria y muchos me dijeron que si venía más joven podría haberme desarrollado de otra forma.

-El trabajo a nivel de menores es bastante cuestionado a nivel nacional. ¿La falta de resultados repercute ante una discusión que no tiene fin?

Y claro, me parece que la gente que no ha tenido la posibilidad de salir del país se va a quedar solo con una imagen. Por suerte, en mi caso, pude conocer varios lados y te aseguro que los jóvenes son excelentes. Otra discusión es si después le prestan atención a su formación, su crecimiento para llegar a ser grandes figuras. Depende exclusivamente de ellos.

-¿Qué le quedó de su experiencia en el indio del Parque Batlle?

El grupo era espectacular. Fue una familia para mí, no tengo nada malo para decir de los compañeros y el entrenador. Lamentablemente no encontramos un sistema de juego y desperdiciábamos un montón de ofensivas, pudiendo sacar una diferencia importante y capaz que se complicó por las ausencias que tuvimos desde el principio (Jasiel, el ´Cocochito´).

-¿Aprendió algo de su entrenador, Eduardo “Boca” Hernández?

Sin duda, conformamos una relación muy estrecha. Fuera de la cancha nos llevamos espectacular. Los dos aprendimos muchísimo, él mismo me confesó que era su primera experiencia en la Liga Uruguaya de Básquetbol, y creo que nos terminó complicando porque la inversión ya se notaba que no podía estar a la altura de otros planteles.

-Usted se desvinculó a finales del año pasado al club. Sin embargo seguía formando parte del grupo. ¿Sufrió el descenso?

Sí, la verdad que lo viví con tristeza. A nadie le gusta vivir una situación así. A Tabaré le agarré un cariño tremendo, principalmente porque fue mi primer equipo en Uruguay, lo poco o mucho que hacía lo aportaba con garra y corazón. No tengo dudas que con el plantel que tiene va a ser uno de los favoritos para el Torneo Metropolitano de esta temporada.

-¿Logró destacarse en algún encuentro?

Definitivamente no. Me estanqué mucho, siento que casi no atacaba el aro, simplemente defendía. En el único partido en el que me solté fue contra Aguada, y mi familia me lo recalcó porque todos son hinchas. Y justo lo hablaba con mi padre, que me decía que tenía que tirar. Lo hice, empezaron a entrar y salí con otra mentalidad.

-Pensando en el futuro, ¿se le abrieron las puertas para otras instituciones?

Puede ser, todo depende de las ganas de los directivos. En este momento estoy hablando con gente de México para volver ya que ahí sí me llegaron más oportunidades. Al haber llegado a una competencia tan importante, me observaron de otra manera.

-Si por alguna razón lo llaman desde la selección uruguaya y la mexicana, ¿cuál eligiría?

(Risas) ¡Que pregunta difícil me haces! No sé, me la complicaste. Siento un cariño inmenso por los dos países, el que tenga un primer acercamiento tendrá una mayor consideración. Hoy en día es un sueño, hasta el momento nunca se dio.

Ficha técnica

Nombre: Yannick Marley Rodríguez
Edad: 26 años
Altura: 2.02 mts.
Trayectoria: CEU Monterrey, Campus Tecnológico Hidalgo, Caballeros de Culiacán y Tabaré (Uruguay)

Los primeros pasos

Mi familia se vinculó al básquetbol siempre. Mi padre es Wilfredo Rodríguez y mi tío Orlaín jugaron en Stockolmo y Aguada, respectivamente. Desde joven me incentivaron a empezar con el deporte, pero yo no prestaba mucha atención, le dedicaba muchas horas a los juegos de video”, recordó.

Lo insólito es que fue codiciado por uno de los clubes más importantes de México y ante la duda, decidió probar. “Un día, casi de casualidad, me estaba siguiendo Andy Stoglin (entrenador profesional de los Halcones de Xalapa) y como necesitaba a un juvenil para conformar la plantilla me invitó a entrenar. Estuve una semana, probé algunos movimientos y lamentablemente no superé sus expectativas. Aunque me invitó a formar parte de la Liga Universitaria, de allí salieron las grandes figuras del país –como Gustavo Ayón– y llegué casi a los tropiezos, no sabía ni correr”, destacó entre risas. “Afortunadamente me fue muy bien, ganamos tres torneos en el primer año, sin mucha participación a nivel personal, pero logré terminar con la licenciatura en psicología”, concluyó.


@MathiRosello

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