lunes, 4 de enero de 2016

Un beso y una flor

FOTO: Ferreira y el Dr. Pan, parte del
equipo médico de la selección uruguaya.

El año comenzó con una noticia de impacto para el fútbol uruguayo. Walter Ferreira, histórico kinesiólogo de la selección uruguaya, dejaba de existir el domingo por la tarde. Y más allá de la pérdida, propios y extraños del deporte fueron a despedirlo en el velatorio que se desarrolló hoy por la mañana.


Por razones profesionales, la bandera de Nacional se hizo presente en la sala que se presentó repleta de familiares y allegados, sin embargo la única insignia que se alzó fue la uruguaya. Porque siempre fue así. Pese a los compromisos, su deber profesional, y el bienestar de sus pacientes, estaba por encima de todo.

Cristian “Cebolla” Rodríguez, Diego Forlán, Diego “Ruso” Pérez, Sebastián Abreu, Jorge Fucile, Juan Castillo, Diego Polenta, Gonzalo Porras, Marcelo Zalayeta, Andrés Fleurquin, Fabián Carini, Pablo Lima, Darío Rodríguez, Paolo Montero, así como también incontables figuras que pasaron por sus manos o compartieron varios momentos, se acercaron brindarle el último a quien denominaron el ´Manosanta´ por los milagros que cumplía año tras año.

Personalmente no lo conocía. Me habían hablado un montón de él y llegué a descubrir que es un ídolo del club, por más que no haya pisado una cancha”, destacó el Cr. José Luis Rodríguez, presidente tricolor en charla con Opinar.

Por otra parte, uno de los futbolistas del primer equipo albo (Mathías Abero) también lo despidió con cariño: “Era una persona muy querida. Cualquiera hablaba maravillas por su forma de ser, así que lo recordaremos de esta manera, por su excelente humor”.

En definitiva, fueron varios los testimonios de admiración y respeto que se escucharon en el abrazo final a Ferreira. “Fue grande en todos los ámbitos de la vida. Qué más se puede decir. Solo deseo que descanse en paz”, señaló Gregorio Pérez, entrenador identificado con Peñarol, rival de todas las horas del conjunto albo que –pese a los duelos futbolísticos– afuera del rectángulo de juego lo único era la amistad.

Tampoco faltaron los agradecimientos. “Yo no tuve mucho trato personal, el que te puede contar más cosas es Paolo, mi hijo. Se tenían un aprecio entrañable. No solo se recuperó en reiteradas ocasiones, pasaba mucho rato en su casa, charlando y pasando un rato alejados de lo que sucedía en la cancha”, recordó con emoción el exfutbolista Julio Montero Castillo.

Así es la vida, no queda otra. Se fue un tipo muy querido, que siempre estaba a las órdenes y tenía una sencillez única. Acá te das cuenta, ante la presencia de tantas personas importantes, quién fue durante su carrera”, añadió.

Así como el ex Juventus quedó como nuevo, hasta el más desconocido, o aquel muchacho que recién iniciaba su carrera, tenían su atención personalizada. “Para él eran todos iguales. Eso marca una característica especial. En la selección estaba a la orden y mismo en las instituciones del medio local, pese a su vínculo con Nacional. Un montón nos llegamos a atender con este fenómeno”,  contó Gonzalo Noguera (entrenador de arqueros de la selección uruguaya sub 17 durante 2014-2015).

Incluso se tomaba su tiempo fuera de su horario laboral y de forma honoraria. Así fue construyendo este aprecio tan grande”, acotó el exdirectivo de Nacional, Ricardo Alarcón

El luchador incansable

Ferreira demostraba su amor por lo que hacía. No lo dejaba en ningún momento, de hecho siguió siendo el mismo hasta los últimos instantes de vida. “Yo estuve en su clínica hasta hace un mes más o menos. Y se sentía notable, por lo menos en algunos días, también tenía de los otros. Si bien me decía que era natural, para mí no lo era tanto porque lo que más quería era verlo esplendido siempre”, repasó Richard Porta.

El ´Canguro´ compartió entrenamientos y concentraciones en reiteradas oportunidades. “No podía parar. Le encantaba su profesión, es más, muchas veces le decíamos que aflojara un poco porque realmente era desgastante, aunque él seguía porque parecía imposible. Le encantaba estar en Los Céspedes o en el Complejo Celeste”, sentenció el delantero de Cerro.

Picapiedra de nacimiento

Hoy despedí a un amigo con todas las letras, que conocía desde 1974 –fijese–. Fue masajista del plantel de Rampla Juniors cuando yo jugaba allí y lo mínimo que podía hacer era acompañarlo en este difícil momento para su familia”, manifestó el profesor Modesto Turrén.

El encargado de la preparación física del Club Atlético Peñarol fue de los pocos testigos que vieron el inicio de una trayectoria laureada desde el primer día en el Estadio Olímpico. “Debe haber muchas anécdotas, en este momento no recuerdo una específicamente, pero lo que más recuerdo es que junto con Quique Vázquez eran muy divertidos, hacían muchísimos chistes en las prácticas. Más allá de su apariencia fue una persona alegre y con una chispa notable”, concluyó.

Más frases

En lo que hacía fue el mejor del medio, pero aparte contaba con una calidad humana increíble. Contenía mucho a los jugadores, porque las lesiones deben ser las peores cosas que le pueden suceder a los deportistas, sin embargo luego de la recuperación nos seguía paso a paso y terminábamos formando realmente una amistad” – Pablo Hernández (exfutbolista profesional).

Fue tan fiel como compañero que, como anécdota, te puedo contar que durante mi incursión en el carnaval le terminé llevando dos o tres muchachos que tenían inconvenientes con su rodilla. Lamentablemente nos dejó y eso es lo más triste, dejando de quién era y en qué lugar se desempeñaba” – Miguel Ángel Piazza (entrenador).


@MathiRosello

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