jueves, 31 de diciembre de 2015

Festejo de las ocho horas

FOTO: Archivo personal de Nicolás Castrillón.

No es la celebración de una ley, que por cierto es centenaria, tampoco fue la duración un partido, ni mucho menos. Nicolás Castrillón –al igual que varios de sus compañeros– una vez que concluyó el juego ante Auriblanco, que le dio el ascenso al Torneo Metropolitano a 25 de Agosto, el festejo fue hasta lo más tarde que el cuerpo le permitía porque horas más tarde debía ir a la empresa que encabeza y en la que se desempeña laboralmente todos los días.


-Tal vez la vida siguió su curso normal, pero, ¿estas son las cosas que al final de la carrera terminan dejando una recompensa?

Se saborean de otra forma estos títulos, tienen otro disfrute e indudablemente va a quedar entre los mejores recuerdos. Hace unos años me dedicaba a jugar exclusivamente al básquetbol, cuando estaba en Defensor Sporting, de todas maneras los sacudones en la vida terminan cambiando la visión de todos. Este deporte no es profesional, ni siquiera en primera, hoy en día termina siendo algo prácticamente secundario. El trabajo es lo primero, pasa conmigo y todos mis compañeros –por lo menos en 25 y en la DTA–. Mientras las piernas me den voy a seguir con mi rutina y compitiendo normalmente.

-Más allá de que sea un concepto relativo, ¿fue merecido este retorno al Metro?

A mi entender sí. En el correr del campeonato lo hablaba con tus colegas, no arrancamos teniendo un buen juego. Después con la llegada de Mathías, encontramos otra identidad porque alcanzamos una regularidad fundamental, aparte encontramos un embalaje cuando le ganamos el clásico a Miramar y luego en los partidos ante Cader. Si no hubiésemos cometido muchos errores, capaz que nos quedábamos con el primer ascenso.

-¿El entrenador les inculcó una mentalidad ganadora, teniendo en cuenta que viene de dos logros consecutivos importantes?

Estuvo desde el comienzo. Capaz que a veces no nos dimos cuenta dentro de la cancha y nos equivocábamos de camino. Fue lindo compartir grupo con gente que supo llegar a lo más alto, porque para la mayoría era algo familiar llegar a estas instancias.

-¿Vio perdido el juego cuando en una de las últimas pelotas cometió una falta que le hubiera permitido sacar una ventaja a Auriblanco?

No lo sé, pero Julio (Panelli) tuvo mala suerte porque si metía los últimos dos libres la historia era otra. Era mi quinta falta, fui al banco con la cabeza gacha y ni siquiera vi los tiros porque ante una situación especial, sumados al cansancio y el calor, no sabía ni que hacer. Cometí ese error, pero afortunadamente esta vez fue favorable para el cuadro.

-¿Fueron difíciles las horas previas, sabiendo que hubo mucha incertidumbre por lo que había sucedido en el segundo juego?

Te digo la verdad, estaba entregado. Esas cuestiones no las resolvía yo. Todos tenemos una opinión al respecto, diferentes capaz, es más, para muchos no se debió disputar el tercer encuentro, pero el código de penas tiene sus fallas. Según mi punto de vista lo ideal tenía que ser resolverlo en la cancha, como sucedió.

-Por más que a veces no se portó de la mejor manera, ¿la hinchada fue fundamental durante la campaña?

Claramente. La gente nos trató espectacular, se hizo sentir en cada etapa. Dentro de un público tan numeroso no es sencillo que todos se comporten bien siempre y no insulten a los jueces. Los dirigentes tienen un laburo complicado, admirable porque en reiteradas oportunidades cumplen una tarea que yo no podría hacer.


@MathiRosello 

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