miércoles, 2 de diciembre de 2015

Al barrio con cariño


En su visita al Uruguay, el exboxeador Alfredo Evangelista, el mismo que aguantó una pelea con Mohammed Alí y estuvo a punto de derrotarlo, fue homenajeado por el equipo del lugar que lo vio nacer y que lo tuvo como profesional durante mucho tiempo: Club Social y Deportivo Villa Española.  


Es un honor ver al equipo después de muchos años. Yo salí de ahí, me dio amigos, me dio una casa, me dio triunfos, todo en definitiva”, reconoció en diálogo con Opinar.

Desde su arribo al Aeropuerto de Carrasco, el deporte en general lo reconoció. Agasajos, regalos y más detalles fueron los que recibió Evangelista en todo este tiempo. “Sinceramente, estoy viviendo un montón de cosas que no tienen precio. Cuando vi que los muchachos entraron a la cancha con esa camiseta me quedé sin palabras”, contó.

Por si fuera poco, el plantel principal del aurirrojo jugó con su cara en la casaca tradicional. “Fue una casualidad. Me la dieron antes del partido, pero no sabía que la iban a utilizar. Muy poca gente puede darse este lujo”, recordó quien vive en Zaragoza.

A muy pocas horas de regresar al lugar en el que está viviendo, se emociona y comenta: “Todo lo que hice en mi vida fue para el Uruguay. Ese país pequeño con mucha gente que tiene un cariño enorme. Lo llevo en el corazón y lo digo siempre, cada vez que se da la oportunidad de viajar a varios lados”. Hoy confiesa que recibe tantos elogios como forma de agradecimiento.

Con muchos años de vida en otro continente, la vuelta se hace compleja. Alfredo sueña con volver, pero no es sencillo. “Ya tengo una vida hecha, no creo que vuelva a vivir al país. Obviamente que vendré a pasear, aunque no tomaré la decisión de sacrificar a mi familia para regresar”, indicó.

La sangre y la tierra me tiran mucho. Estoy bien en España, mi familia y mis nietos también, pero las raíces siempre quedan”, aseguró por último el entrevistado en cuestión.

Entre mañana y pasado, Evangelista partirá a España y cumplirá otro nuevo aniversario (3 de diciembre). El regalo ya lo tuvo y fue compartir una mañana llena de emociones con la gente de su barrio y su querido club en el campo de juego.


@MathiRosello

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