jueves, 23 de julio de 2015

Los Panamericanos no importan


¿Para qué sirve esa medalla? Está bueno que los jugadores se muevan y que tengan la oportunidad, pero estos Panamericanos no sirven de nada”. A muchos les dio para pensar eso. Total, la selección venía de hacer una mala Copa América, el estilo de juego y la mentalidad para encarar los partidos estaba en tela de juicio y, a nivel de resultados, las cosas no estaban saliendo como nos “gusta” a los hinchas.


En silencio, entre el 29 de junio y el domingo 5 de julio, un grupo de 18 jugadores (17 ya que Mauricio Lemos se sumó en las últimas horas porque viajó a Rusia a sellar su transferencia en Rubín Kazán) se entrenó en el Complejo “Uruguay Celeste” y pese a algunas piedras en el camino, Fabián Coito, su cuerpo técnico y los seleccionados, estaban muy convencidos en el objetivo.

Cuando salió la lista definitiva de convocados, Gastón Guruceaga y Nahitan Nández tuvieron que bajarse de la misma. Antes que eso, Gastón Pereiro fue considerado, pero no llegó a sumarse porque se tomó la decisión de otorgarle un descanso tras un semestre intenso, que incluyó Sudamericano, torneo local y Mundial sub 20.

A su vez, entre varios y “tire y afloje”, en el medio apareció una disyuntiva entre Wanderers y Matías Santos y su contrato y su participación y bla, bla, bla. Lo insólito fue que, horas antes se lesionó y en su lugar viajó, casi sin quererlo, Gastón Faber.



Borrón y cuenta nueva. Ya instalados en Toronto, formando parte de la nutrida delegación celeste, se dio comienzo a la competencia.

Uruguay debutó con el pie derecho y un contundente 4-0 ante Trinidad y Tobago. Días más tarde, México fue el verdugo de Coito y sus muchachos y lo venció en la hora por la mínima diferencia. Las fichas estaban puestas en el elenco paraguayo y, gracias a un solitario tanto de Fernando Gorriarán, el combinado nacional se aseguró la presencia en semifinales.

48 horas más tarde, en frente apareció un gigante continental, favorito a llevarse el oro panamericano. La cosa empezó mal. Iban 20´ del primer tiempo y roja a Mauricio Lemos por agresión. El equipo no bajó los brazos y terminó los primeros 45 minutos, demostrando su superioridad ante el rival.

Segundo tiempo en marcha y entre pitos y flautas, penal y gol de la verdeamarela. La reacción de Guille De Amores estuvo notable, pero en el rebote lo sorprendió Clayton.

Faltaban 10´ para el final del partido y Dodo fue expulsado a instancias del árbitro José Peñaloza. La ilusión creció un 1000%. Estaba para la sub 22, no quedaba otra. Instantes más tarde Andrés Schetino puso el 1-1 y en la jugada siguiente, Michael Santos se mandó una corrida fenomenal y desató el grito de GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL de todos los uruguayos.

Pitazo final y ¡Uruguay nomá! Y está bien. Total, la medalla de los Juegos Panamericanos no importa, no sirve para nada, pero TODOS festejamos por igual y el domingo vamos a estar pegados al televisor a partir de las dos de la tarde, por si las moscas.

@MathiRosello

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