sábado, 25 de abril de 2015

Coco Rivero: “Si estás en la cancha y el partido es malo te querés matar”


Las luces del Monumento Histórico del Fútbol se apagan lentamente. Los únicos focos que se mantienen prendidos son los de las cabinas de radio que ultiman los detalles de su transmisión. El diálogo se dio de manera inesperada, pero Alberto Rivero, el Coco para los de más confianza, accedió a la entrevista y después de culminar su labor para Fútbol X 180 (página web) le brindó unos minutos de fútbol (y de arte, su arte, en general) a Opinar.


-¿El fútbol fue un divertimento desde su niñez?

En realidad soy un futbolista frustrado. Amo ese deporte, desde chiquito estuve atrás de una pelota, jugué un tiempo en las inferiores de Danubio (hace más de 30 años). No solo me gusta jugarlo, me parece interesante entenderlo y analizarlo, de hecho uno de mis objetivos es hacer el curso de Director Técnico porque me resulta llamativo el hecho de comprender las estrategias y a los jugadores.

-En su cuenta de Twitter se define como hincha de Nacional. ¿El fanatismo lo deja de lado al momento de hablar de Peñarol?

Sin duda. Soy de Nacional porque desde chiquito me pusieron esa camiseta y me gustó y la tengo en casa. El fútbol lo veo libremente y me considero más hincha del deporte y el juego que es lo que más me atrae. De hecho en mis clases de teatro utilizo muchísimas analogías deportivas, tomo muchísimas cosas de (Josep) Guardiola y (Johan) Cruyff para referirme a lo teatral porque se aprende muchísimo en la vida y en la escena.

-Fontanarrosa en el cuento “Viejo con árbol” dice que el fútbol es un arte. ¿Realmente es así?

No hay nada más apasionante que un buen partido de fútbol. Tal vez una tremenda película u obra. Posiblemente un mal partido de teatro, perdón (ya viste lo que iba a decir), un mal encuentro y una mala obra debe ser de los momentos más aburridos que vivís en tu rutina. Con la televisión es distinto porque podés hacer zapping, pero si estás en la cancha y el partido es malo te querés matar. Uruguay-Ghana en el Mundial 2010 fue terrible partido, no solo para los uruguayos. Cualquier persona que vio ese encuentro asistió a un espacio emocional con el discurso de los jugadores, por cómo se jugaba, por las tribunas. Todo ese espectáculo era una oda al juego.

-¿En qué momento cultural, en cuanto al ocio y a las posibilidades que tienen las personas, está el Uruguay?

(Piensa) Tuvimos un cambio notorio de realidad, en relación a las inversiones, con esto no quiero decir que antes no hubiera, desde que el Frente Amplio asumió al gobierno (en 2005). Antes no había una cantidad considerable de aportes fuertes a lo cultural. Por suerte hoy en día podemos presentar un montón de proyectos y obtener plata para desarrollar eventos artísticos, el Teatro Solis labura a pleno, el Sodre también, Julio Bocca le da un toque de calidad al ballet nacional, en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) se ofrecen fondos concursables, fondos de incentivo, en la Intendencia de Montevideo también, AGADU generó un entorno atractivo para conocer a nuestros artistas, de exportación. Todavía nos falta pegar un salto en las ficciones para la televisión. Eso va a ser una lucha importante, no solo para conseguir los espacios, sino también para estar a la altura porque la gente está consumiendo series de un altísimo nivel.

-¿Los espectadores cambiaron su mentalidad en el reconocimiento con el artista? ¿Hoy es más valorado lo que es de acá?

Sí. Las personas se ven seducidas por el trabajo y la mejora en el producto. Ahora pisamos de otra manera a nivel cultural, lo hacemos con una exigencia que antes no teníamos y me parece que está muy bueno. Hoy, la globalización nos permite entrar a Youtube y ver producciones internacionales y si no igualamos el trabajo, la gente va a dejar de asistir y los espectáculos en vivo no existirían más.

-¿Qué tiene el uruguayo que genera una respuesta positiva en el resto del Mundo (en ciertos aspectos, futbolístico, deportivo, artístico, etc)?

Al ser pocos, si no trabajás mucho y bien no podés vivir del oficio que amás –por lo menos aquí en Uruguay–. Por suerte no existe eso del codazo en la nuca porque por más que no haya muchos espacios, por deducción tenés que destacarte y dejar la vida. Cuando salís al exterior dejás una huella y es mucho más fácil. En todas las áreas tenemos valores que fuera del país, históricamente, nos han dado mucho.

-¿El multiempleo es una decepción para aquellos que aspiran a ser artistas de profesión?

Capaz que la pregunta que me hacés ahora puede generar alguna primicia porque podría decir algo, pero hace 25 años era un “pinche buey” que amaba el teatro y me tenía que matar para acceder a una vida normal con eso que me encantaba. Y eso que llegué de casualidad a eso. La pregunta no era qué tenía que darme a mí, sino que era qué podía darle yo. Trabajo, trabajo y trabajo (tal como diría Guardiola: Correr, correr, correr) es la base de todo, un poco de talento. Puede que eso te lleve a algún lugar o a ninguno.

-¿Hubo algo, o alguien, que marcó para su futuro a nivel personal y profesional y para su rutina normal (fuera de lo profesional)?

En el año ´97 tenía 29 años e hice mi primer viaje transatlántico (a Francia) y me cambió la vida. Durante mucho tiempo me quise ir del país, pero a partir de ahí me dije que quería quedarme acá y viajar. Encontré mi lugar en el Mundo, eso que era una certeza escondida en la niebla y lo pude sintetizar. En la misma época encontré a la mujer de mi vida, con la que estoy hace 18 años.


@MathiRosello

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