jueves, 2 de abril de 2015

Bruno Piñatares: “Mi carrera está en ascenso y espero que siga así”

FOTO: Archivo personal de Piñatares.

Rentistas, Boston River, nuevamente el Bicho Colorado y posteriormente el salto a Brasil. No lo hizo ni a Palmeiras, ni a Flamengo, pero se afianzó. Portuguesa fue el destino de Bruno Piñatares, quien hace poco más de seis meses dejó el Uruguay para dar un salto profesional y económico y, de hecho, ya se hizo un lugar entre los titulares.


Opinar lo contactó y, desde el calor de São Paulo, le respondió a todas las interrogantes del portal, en las que contó y repasó parte de su carrera.

El cambio fue importantísimo, en todo sentido. Con 23 años tuve la oportunidad de salir al exterior por primera vez y lo hice a una liga competitiva, en la que se ofrece una gran infraestructura (las canchas, los centros de entrenamiento) y el desarrollo futbolístico es impresionante. Dentro de Sudamérica, son elementos de primer nivel y puede hacer una gran competencia a nivel mundial. Fijate que en el club hay un grupo de personas que se dedica al 100% en lo que refiere a todas las actividades, dentro y fuera de la cancha. Hay entre 30 y 35 jugadores y 20 profesionales que conforman la dirección técnica, el equipo médico y el grupo de utilería. Está todo planificado para que al jugador no le falte nada”, repasó el volante de 24 años sobre su primera experiencia internacional.

Piñatares se hizo camino al andar y no le fue tan mal. “Capaz que no pensaba terminar en este país. Sí estaba mentalizado en llegar al extranjero. Lo que pasa es que no son muchos los futbolistas uruguayos que vienen para acá, salvo los que son muy conocidos y van a los equipos grandes”, indicó al respecto.

Me considero una persona bastante profesional. Por suerte he jugado la mayoría de los juegos, desde que estoy en Brasil, y tuve altos rendimientos. El proceso de adaptación fue bastante atípico porque no lo sentí ya que fue bastante rápido”, agregó.

Nervios, interrogantes, etc. El escalón lo llevó a una de las ligas más importantes del planeta y la exigencia no era mínima. “Tenía alguna duda cuando me dijeron que, en algunos momentos, teníamos que jugar cada tres o cuatro días, pero fue una prueba linda y la pude superar”, confesó.

Pese a lo anterior, el mediocampista reconoció que “tanto en Rentistas, como en Boston River, aproveché las chances y siempre entrené para llegar a lo que me está tocando vivir. La realidad es que no es tan fácil dar el salto hacia el exterior, hoy en día es complicadísimo salir a buscar un gran contrato”.

 “Al no ser un jugador reconocido, que la gente me vea en el Brasileirão puede pensar ´pah, la pegó´ o ´jugó bien un año y se fue´. La realidad es que yo arranqué en 2006, pasé un lapso de tres años ahí, luego pasé ocho meses sin equipo, los que no fueron para nada fáciles, y me fui al Boston. Tenía dudas, pero inicié un nuevo camino en la B y tuve un pasaje muy bueno. Posteriormente regresé a Rentistas y se dieron resultados excelentes, es más, hicimos una campaña histórica y clasificamos a la Copa Sudamericana”, sostuvo Piñatares.

Mi carrera está en ascenso y espero que siga así. Es una aporte enorme para mi confianza porque pude ver que pude rendir en otro lado”.

Sean uruguayos, argentinos, colombianos, etc. los hinchas piden más que el típico jogo bonito de Brasil. “Lo que le piden a los extranjeros, es que metan. Si bien lo ideal es tratar bien a la pelota, lo fundamental es dar un plus y ser un poco mejor que los futbolistas de acá”, sostuvo.

La vida fuera de la cancha

¿Cómo se lleva Bruno con el portugués? Cabe señalar que en determinadas zonas del país norteño, el acento es más cerrado que en otras. “En el primer mes ya entendía todo. A partir del tercero hablaba, pero mezclaba portuñol. Hoy en día no te voy a decir que hablo a la perfección, aunque con cualquier persona que hablo me comunico bastante bien”, puntualizó.

De Montevideo a tierra paulista. ¿Cómo fue llegar a un espacio inmenso? “Es otro mundo. En Uruguay tenemos 3.500.000 habitantes y acá son solo 11.000.000 en la ciudad. Esto hace que todo sea gigante, los shoppings por ejemplo, las distancias son impresionantes. Durante los primeros meses, me decían que jugábamos un partido cerca y nos quedaba a cuatro o cinco horas. La cantidad de tiempo que me llevaba ir al juego más lejos allá”, señaló entre risas. “Lo que sí es un infierno, es el tránsito y la cantidad de vehículos que circulan. Es tremendo”, aseguró.

De todas maneras, indicó que “en todo momento me manejé solo y en los momentos que tengo libres, que son pocos, me voy a un parque, a visitar un museo o recorrer las calles, aprovechando que estoy en una de las ciudades más conocidas de Latinoamérica”.

El próximo paso

Como todo futbolista nacional, la ilusión es defender a la celeste. “En la selección, solo participé de la sub 15. Después no fui convocado más”, expresó. “Hoy en día es complicado ingresar porque viene de un proceso largo y exitoso, mucho más para los que no son propios del proyecto de selecciones. Es un sueño y nunca voy a perder la esperanza porque las carreras son dinámicas y nunca se sabe dónde podrías terminar. Me encantaría, pero hoy en día soy consciente y lo veo un poco distante. Tendrían que pasar un montón de cosas para llegar”, añadió con cierta convicción.

Mi objetivo es tener un pasaje importante por el fútbol brasileño y luego irme a Europa. Es más probable que pase eso, que lo anterior”.

Por otro lado, Nacional o Peñarol pueden ser una posibilidad cierta, pero en el futuro. “En Uruguay, la meta es llegar a un equipo grande. Hoy tengo 24 años y mi intención es vivir seis o siete años más en el exterior porque me gustaría hacerme un nombre otros países y volver a los clubes más importantes, creo que es el sueño de todo futbolista”, sentenció.


@MathiRosello

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