sábado, 8 de noviembre de 2014

Carlos Soca: “Los que dicen sale 2-0 y hace el gol fulano, no saben nada de fútbol”

Foto: @socaman23

Sabe lo que es jugar en Nacional y en Peñarol. De hecho conoce la sensación de alzar, al menos, una copa importante con estas instituciones. A su vez compartió vestuario con Álvaro Gutiérrez y Jorge Fossati, los entrenadores actuales de los clubes más importantes del Uruguay. El superclásico en Opinar se palpita de una forma “diferente”. Quien tiene la palabra en esta oportunidad es Carlos Favier Soca.


-Supongo que en Los Aromos y en Los Céspedes, las sensaciones son de nervios, ansiedad, etc. ¿Cómo vive la previa a este cotejo, en la actualidad, un exjugador de ambas instituciones?

Cuando estás afuera, lo vivís con más calma. No me considero una persona que se acostumbra a hacer chistes previos, sobre una posible victoria. Después de haber jugado profesionalmente, la cabeza es otra. Estando activo se sentían las ganas de que llegara el partido. Suceden un montón de cosas durante la semana que te llevan a que llegue la hora de la verdad y a que termine para saber cómo te fue realmente.

-Tuvo la suerte, o no sé cuál sería el mejor término, de haber defendido ambas camisetas. ¿Cómo se vive un clásico con la remera de Nacional y otro con la casaca de Peñarol? ¿Es similar o diferente?

Me parece que no fue suerte. Para mí fue una suma entre preparación y oportunidad. Si te sentis preparado y tomas la chance, puede que lo cataloguen como algo afortunado. No soy de los que dicen que se equivocaron en jugar en el otro equipo. Me abrieron las puertas en Peñarol y, al ser trabajo, lo tomé. Sigo siendo, al igual que mi familia, hincha de Nacional. De un lado se vive de una forma y en el otro es muy distinto. Algunos te piden ganar 1-0 con un gol con el codo y en la hora, no importa la forma, quedan felices. En otro lado si está la “triple g” (ganar, gustar y golear) mucho mejor. Hay más exigencia en cuanto a estilos y calidad de jugadores.

-Por más que en el Parque Central lo tengan más que presente, debido a la obtención de la Libertadores e Intercontinental en 1988, en el mirasol escribió parte de la historia en el último quinquenio de oro. Profesionalmente, ¿lo considera un mimo? ¿Siente que hizo bien las cosas?

Digamos que me alimenta el ego, o sea de saber que en mi casa están seguros que el apellido fue importante en el fútbol. Haber sido parte de un quinquenio estuvo muy bueno. De todas formas no me olvido que soy bolso y que ahí logré muchas hazañas a nivel internacional. Después de que pasa la carrera, te quedan como un algo personal. En definitiva, uno no vive de los cuadros y las medallas, lo que me deja más tranquilo es que traté de brindarme por competo en todos los equipos que estuve. De hecho fijate, yo abandoné la carrera a los 30 años. Cuando noté que realmente no me divertía dentro de un campo de juego, ni concentrar, me dediqué a otra cosa.

-¿Se acuerda de algún clásico en particular?

En Nacional me acuerdo del que ganamos 1-0 con gol del panameño Dely Valdés porque la jugada fue muy linda. Fue en 1992, el club había estado durante 13 años sin haber salido campeón. En Peñarol me acuerdo del que jugué porque yo había estado en el tradicional rival desde los nueve hasta los veintitrés años de forma consecutiva. Me pasaron muchísimas cosas por la cabeza. Te dije antes, mi pasión era diferente, por lo tanto tuve que concientizarme de que era mi trabajo y tenía que demostrar porque me debía a quien estaba confiando en mi.

-Casualmente convivió diariamente con Álvaro Gutiérrez (compañero suyo en el 92) y Jorge Fossati (su director técnico en el 96). Algo de “especial” tiene el cotejo de mañana…

Sí, coincide justo. Cuando Álvaro llegó al club no jugó, en sus primeros meses, se ganó su puesto y años más tarde fue hasta campeón de América con Uruguay en 1995. En el caso de Jorge, fue quien inició las gestiones para ver si, primero, quería llegar a la institución. Fue algo muy pensado, con mi familia incluso, hasta que acepté la propuesta.

-¿Se imaginaba a Gutiérrez como director técnico?

Mira, él era muy retraído. Si me preguntabas en aquella época si lo veía frente a un plantel, sinceramente te decía que no. Principalmente porque tiene que convencer al deportista que tenga a su frente. Igual, hizo un proceso destacado en juveniles, fue madurando, emplea estrategias que lo llevan a obtener los tres puntos. Eso sí, no desconozco que su plantel no gusta, pero obtiene los triunfos. El problema va a surgir cuando no empiece a ganar y la gente empiece a reaccionar de otra manera. De todas maneras, el éxito no se discute y me alegra su buen presente porque es una gran persona.

-Fossati, ¿cambió en algo en su estilo? ¿Ve algo semejante y/o distinto a cuando era su entrenador?

Lo que creo es que el fútbol tiene más planteos de ajedrez. Hay más información de los rivales y por ende tenes que contar ideas diferentes, sin modificar la idea. Hoy en día, considera importante a los carrileros, pero cuando no se apoyan con los volantes de contención, falla el sistema. Creo que no tuvo un plan b como para decir ´sigo con mi estilo´, pero puedo sorprender al contrario.

-¿Se anima a tirar un resultado o un concepto previo a lo que vaya a suceder a partir de la hora 18 en el Estadio?

Soy de la idea que los que dicen sale 2-0 y hace el gol fulano, no saben nada de fútbol. De mí nunca van a escuchar vaticinar un score. Solo te puedo decir cómo imagino que van a plantarse en la cancha. Nacional jugará con el mismo sistema, va a esperar a Peñarol, y por el otro lado no sé si no va a hacer lo mismo. Capaz que los lleva a su campo para esperar la contra y generar espacios. El gol cambia absolutamente todo, pero va a ser un partido largo. En este tipo de casos no solo juegan 11 contra 11, surgen muchos duelos personales y quién los gane, se va a llevar el triunfo.

@MathiRosello

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