sábado, 26 de abril de 2014

Lucho Romero: “El que haga el primer gol, tiene muchas chances de ganar”


Desde el departamento de Cerro Largo, Luis Alberto Romero Santos -actualmente alejado de la práctica de fútbol- parece vivir con tranquilidad la previa al clásico del domingo. El Lucho, uno de los futbolistas que vivió adentro de Los Aromos y Los Céspedes palpitando estas instancias charló con Opinar y nos dejó un panorama claro de su pasaje por los dos equipos más importantes del Uruguay.

-Estando alejado de las canchas y de la adrenalina que se genera, ¿cómo se viven estas horas que nos separan al encuentro más significante del campeonato?

Tranquilo. Los años que lo hicieron alejarse del fútbol me hicieron vivir de otra manera este deporte. Con el tiempo, uno realmente se da cuenta de las cosas tan lindas que se vivieron y de lo buen que nos fue. Con la familia siempre se comentan los resultados que pueden darse, siendo totalmente imparcial con uno y con el otro.

-Tengo entendido que hace un tiempo vive en Melo, pero, ¿viaja hacia la capital para presenciar el partido?

Sí, estoy aquí porque mi señora terminó de recibirse y nos mudamos. Al dejar la actividad profesional, la vida se torna más tranquila. Por el momento estoy enfocado en terminar el curso de entrenador con la intención de crecer y poder trabajar en esto. Respondiendo tu pregunta, no, no voy a viajar. Es difícil, son 400 kilometros. Yo estoy con los niños, mi esposa trabaja y creo que se disfruta un poco más viéndolo por televisión. Aparte, hoy en día, ver un clásico no me genera ninguna seguridad.

-Que tema el de la violencia… Lamentablemente aleja de los campos de juego a los hinchas comunes.

Sí, es así. Pero siento que hay más violencia en todo nivel, hay más impunidad en todas las cosas. Se están perdiendo ciertos valores y queremos emular a otros países del primer mundo, sin embargo el uruguayo está perdiendo su identidad. Les estamos dando la mano y los derechos a los jóvenes cuando somos los mayores los que tenemos que orientarlos. Lo mismo pasa en este deporte, los dirigentes saben quién se comporta mal o bien, lo que pasa es que nadie quiere hacer nada, hay intereses de por medio. Cuando terminen los arreglos con las barras, la cosa va a estar encaminada. A uno le da impotencia y un poco de desilusión al ver un partido en el cual los jugadores están en un ritmo que no es habitual, la adrenalina es otra, se cruzan y se van a los golpes –terminan presos, algunos hasta meses encarcelados-. Estos hinchas, que dicen serlo, pero no lo son, matan a uno y al otro día te los cruzas en la calle. La justicia quiere tener como ejemplo a los futbolistas, dice que no tiene que ser así, a las 11 de la noche no puede estar en la calle porque es mal visto o lleva una mala vida, no puede fumar porque es profesional y así un montón de hechos. Creo que me fui un poco del tema, pero se generan una cantidad de sensaciones.

-¿Mantiene el contacto con alguno de sus excompañeros que participarán del cotejo mañana? Tal es el caso de Antonio Pacheco, Darío Rodríguez, Gustavo Munúa y alguno más.

No, con ninguno. A veces me hablo con el Tucu-Tucu (Marcelo Zalayeta), le mandó algún mensaje o nos contactamos. Con esto de que pudimos jugar en los dos equipos, siempre hay algún espectáculo benéfico, o siempre se necesita algo –zapatos de fútbol para los gurises por ejemplo- y teniendo a los conocidos allí, uno trata de no molestarlos, pero sabemos que tienen la chance y nos les cuesta porque colaboran y ofrecen su indumentaria, pero nada más. Y ahora lo que menos quiere hacer es hacer una llamada porque es una semana en la que necesitan estar tranquilos y cada uno en su mundo hacen lo que creen pertinente. Con Munúa fuimos rivales, en algunas charlas pudimos conocernos. Cuando él atajaba tenía cierto odio hacia mí por todo lo vivido y por la rivalidad que se genera. Después que uno pasó por Nacional, me decían, “mirá lo que sos”. Es así, se ponen a conversar conmigo, me conocen un poco más y es diferente, adentro de la cancha quizás sos otra persona, adentro hacía lo que me correspondía -dentro de las reglas de juego-, y posiblemente a alguno le caía mal.

-Cuándo Luis Romero sale a caminar por las calles de Melo, ¿los elogios y los saludos llegan más por parte de los hinchas Tricolores o Carboneros?

La verdad, en Cerro Largo es más tranquila la gente. Se puede caminar sin ningún inconveniente. Estando en el curso de técnico, hay una cantidad de alumnos que son hinchas de Peñarol y si me dicen algo, es en forma sana. “Pensar que yo te idolatraba y cuando te fuiste, sentí que nos traicionaste y nos clavaste”, me lo dicen todo el tiempo, pero no pasa a más de eso. En Montevideo quizás la gente es un poco más agresiva, no se si las personas normales, pero si vas a un partido sí. Es más, me pasó que hace un tiempito fui al Ubilla y al término del partido, Zalayeta me pidió que le llevara unas cosas. Cuando se las alcanzo veo que estaba saliendo la hinchada y a unos pasos de llegar a mi casa y agarro a uno que venía con 40 atrás y me gritó traidor. No le podía decir nada, para evitar problemas, porque venían un montón. Eso acá en la ciudad no lo ves, es incapaz de hacerlo una persona, capaz que lo puede hacer pero en tono de broma.

-Viajando un poco en el tiempo, ¿era complicado convivir en Los Céspedes y Los Aromos esas horas eternas hasta la hora del pitazo inicial?

Vos sabes que me pasó algo “raro”, por decirlo de alguna forma. Se vive muy distinto en un lugar y en otro. En Los Aromos nos juntábamos con un grupo y todo era más sereno, pero más compenetrados en el asunto. En Los Céspedes era todo más descontracturado. Fijate que estando en un lado, se empezaba a vivir dos semanas antes y la tensión era otra. Por suerte todos los jugadores estábamos capacitados para encararlo sin problemas, y lo asumíamos. Yendo al otro extremo, era todo opuesto. Se trabajaba normal, se tomaba como un partido más –sin descuidar la importancia que tenía el ambiente-, pero no era tan agobiante todo.

-¿Por qué cree que no se generó tanta expectativa en torno al encuentro del fin de semana? ¿El mal momento de los grandes tuvo su que ver?

Lo que pasa es que viene cambiando todo, y el hincha no es tonto. Date cuenta que hace unos años ibas al estadio y sabias que fulano o mengano eran fijas entre los titulares, capaz que variaba uno o dos, no solo en Nacional y Peñarol, pasaba en todos los clubes. Ahora vas y capaz que te encontras con una sorpresa, “¿por qué no está este o el otro?” y eso crea una especie de desmotivación, que no se ve reflejada en el campo, todavía que los malos resultados no acompañan. En el fútbol ganan y pierden todos contra todos. No se si se ha nivelado para arriba o para abajo. A veces algunos amigos me comentan “fijate que se jugaba de otra manera”, bla, bla, bla. Lamentablemente antes había planteles que formaban los hombres, de 28, 29, 30 años. No veías un chico de 17, 18 años porque este tenía que ser un fenómeno. Era bravo para estar, básicamente debía ser un mozo como lo fue el Chino Recoba, sino no veías. Eso permitía que los planteles tengan estabilidad emocional y motivacional. Ahora todo depende de los estados de ánimo, incluso los pibes le pierden el sentido al fútbol porque suben a primera, conviven con el dinero, los autos, el hecho que lo conozcan, y eso los saca del foco. Este deporte es todo un tema, dieron manija con que los viejos de cierta edad no podían jugar, ¿pero como no muchacho? Disculpame que me vaya de tema, pero me caliento y hace tiempo que no hablo y disparo un poco.

-¿Alexander Medina tendría que haber tenido un lugar en la convocatoria para este cotejo?

Los jugadores somos como las máquinas, si no las utilizamos, habrá que hacerlo para que vuelva a su funcionamiento, a pesar de que va a costar. Para retomar su nivel, tiene que participar en cuatro o cinco partidos seguidos. A los futbolistas como él se tienen que utilizar siempre, por más que tengan cierta edad. Principalmente por lo que te comenté, para encaminar las ansiedades, por algo siguen vigente algunos referentes como Darío Rodríguez, Scotti, y otros más. Son la historia viva dentro de las instituciones.

-Entonces Antonio Pacheco debe ser titular sin ningún inconveniente…

A ver, eso lo sabrá el técnico y el propio jugador. Yo estoy alejado de todo eso, no puedo decirte sí o no. Sí te puedo comentar que son fundamentales en un grupo. Lo que vivió el Tony no lo vivió ninguno de los gurises. Es clave para manejar los humores de ciertos protagonistas que se ven empujados por la presión de las hinchadas y puede terminar con uno menos en la cancha porque le va con las dos piernas al rival. Entonces los veteranos pueden ayudar a descomprimir las emociones y los nervios.

-¿Cómo sale el partido?

Creo que el que haga el primer gol, tiene muchas chances de ganar, debido a la tensión e inestabilidad que existe. No hay que descuidar que Peñarol está arriba en la tabla y no viene jugando bien. Un 1-0 de arranque –para cualquiera- le pone la responsabilidad al otro y el nerviosismo puede jugar en contra del que vaya abajo.

@MathiRosello

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